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Vivir de jugar, ¿no es ese el sueño de todo ser vivo en el planeta? Ese estado equivalente al Nirvana que parece ser el paraíso en la tierra no es un sueño imposible y la historia de Félix Kjellberg, un haragán videojugador sueco, es ejemplo de ello.

La historia de Félix es una de esas que nos llenan la cabeza de ideas y anhelos, un joven que estudió su carrera por obligación ya que sus padres lo forzaron, que dejó la escuela por aburrirle y que vivió algunos años vendiendo hot dogs en la calle para poder costear su pasatiempo de jugar videojuegos. Un futuro sombrío es lo que cualquier ente cuerdo le auduraría a Félix.

En 2009, con la enorme popularidad que YouTube estaba alcanzando, Félix quiso hacer su canal en que podría compartir su afición por los videojuegos, usando su apodo, PewDiePie. Su inicio fue complicado pues nadie se molestaba en ver lo que ofrecía, incluso cuenta que llegaba a hacer reloads a su página con tal de incrementar las vistas de sus videos.

En 2012 y sin saber cómo lo logró, Félix alcanzó el millón de subscriptores en su canal de YouTube, dos meses después duplicó tal cantidad y el dinero comenzó a llegar. Actualmente cuenta con más de 28 millones de subscriptores y es el canal número 1 en YouTube, por encima incluso del propio portal.

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Actualmente los ingresos de Félix por jugar videojuegos y montar sus videos a YouTube son de 4 millones de dólares anuales, se ha mudado con su novia a Italia y después al Reino Unido y ha callado la boca de todos quienes le pronosticaban un futuro sombrío. Lo cierto es que no sabe cómo alcanzó el éxito que ahora tiene, sus videos no son diferentes a los de cualquier otro videojugador en el portal, sin embargo su influencia por la cantidad de seguidores que tiene ha hecho que las empresas desarrolladoras de videojuegos volteen a verlo pues un comentario suyo puede hacer o deshacer la reputación de un videojuego, y con eso sólo llega más dinero.

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