No odio a los bloggers, de la misma manera que no odio al SIDA. Sin embargo, no puedo ignorar los estragos que esta enfermedad ha causado en miles de personas, impidiendo que las defensas dentro de sus cuerpos no puedan identificar o atacar las amenazas externas que afectan su salud y su bienestar, y lo mismo opino sobre el SIDA.

De entre la cultura del internet, aquella correspondiente a los vloggers es la más accesible a públicos menos versados en este mundo virtual y que sólo buscan entretenerse con algo divertido y que no requiera mucha reflexión (no parece ser coincidencia que este sea el mismo tipo de público que aplaude películas como Transformers). Es por ello que su popularidad, éxito e influencia en las personas siempre son de constante molestia y frustración para los autores de porte más intelectual.

En la cadena evolutiva, así como los aspectos económicos, políticos, intelectuales, industriales, de entretenimiento, deportivos, etc., el país dominante es Estados Unidos. Resulta atemorizante la idea de que algunos vloggers en este país son lo suficientemente populares como para ser considerados “líderes de opinión” (aún no es momento de poner la música de terror, no obstante, la noticia sí es causa de alarma), lo cual es entendible al pensar que ellos son los que establecen algunas de las opiniones que se vuelven moda en Internet, y como en Internet todo es odio, de cierta manera los vloggers indican a las masas de gente que no piensan como individuos qué es lo que deben odiar: las expresiones SWAG y YOLO, la película Avatar (indicaría qué versión, si la de James Cameron o la de M. Night Shyamalan*, pero realmente no hay necesidad, el Internet odia ambas por igual), Justin Bieber (aunque, ciertamente, no necesitas de la ayuda de alguien para odiarlo), etc.

Dentro de esta misma cadena evolutiva, así como en los aspectos económicos, políticos, intelectuales, industriales, de entretenimiento, deportivos, etc., los países latinoamericanos son un chiste. El concepto de un vlogger latino es como Woody Allen dirigiendo El Señor de los Anillos, o Stephen King escribiendo libros de cocina, o Paris Hilton haciendo un anuncio sobre las consecuencias de la obesidad infantil. En concepto suena interesante, pero al verlo realizado, tienes esa sensación incómoda de que algo no está bien, y que esa persona sencillamente está en un medio donde no debería estar.

Al momento de hablar de vloggers en Latinoamérica, o como debería ser el término científico, video blog, a menudo suelen relucir dos personajes, que al oír los nombres con los que los llaman las masas, provocan una cierta erupción en la piel, irritación en la garganta, y la sensación de que una piña está siendo forzada a entrar por el recto de muchas personas que se consideran lo suficientemente afortunadas para distinguir la diferencia entre contenido informativo veraz y excremento en el escusado.

Estos dos personajes han recibido una denominación que desafía toda nomenclatura, el primero con una palabra compuesta similar a las del idioma alemán pero con la peor abominación a las lenguas anglosajona e hispanoamericana, ambas de un solo golpe, y el segundo una expresión de saludo e introducción pero con un misterioso sabor a plástico e impersonalidad que, añadiendo insulto a la herida, ni siquiera está escrito con la coma y la tilde que las reglas de la ortografía aún vigentes demandan.

Estamos hablando, naturalmente, de Werevertumorro y Hola, Soy Germán (ahora sí se puede poner la música de terror. Y sollozos. E imágenes de sacerdotes rasgándose las vestuduras, ejecutivos suicidándose, bebés llorando y la imagen de Janet Leigh gritando en la regadera).

A medida que estaba redactando este artículo, esperando crucificar a estas dos criaturas, me di cuenta de un factor clave para mi investigación, y se me erizó la piel con sólo pensarlo: me es necesario ver vlogs de Werevertumorro y Hola, Soy Germán para poder ofrecer una opinión concreta de por qué los odio.

Pues, sí, es verdad que hasta la fecha en que se ha terminado este artículo, ostentaba un grato régimen de no estar expuesto a las emanaciones tóxicas, mal llamadas “opiniones” de estos sujetos, pero aún criticándolos y denunciando sus atrocidades, no obstante. La hipocresía puede considerarse uno de mis fuertes.

Cabe mencionar que no soy un completo virgen de vloggers, al haber visto con anterioridad algunos de los videos de la trunca carrera del Abeejo… y no sentir mucho dolor al verlo partir. Sin embargo, cual abuelito en una tienda de videojuegos, no tengo ni la más remota idea de quién de estos individuos es bueno, con cuál de estos ejemplares debo empezar y cuál es el muchacho que trabaja en la tienda y que me pueda ayudar y no uno de los otros muchachos que nomás están cerca para hablar de lo genial que es tal o cual.

Por eso, sin ninguna ayuda ni recomendación (y créanme, un amigo mío estaba por decirme con cuál video empezar) me adentraré a este asilo de locos y paranoicos llamado Internet, con las previas oraciones pidiendo fuerza, paciencia y mucha comprensión a Dios, Krishna, Cthulhu, Chabelo o cualquier otra deidad que el lector adore, y tendré el cerebro abierto a la información útil, trascendente y muy valiosa que Werevertumorro y Hola, Soy Germán tendrán para mí… oh, eso quisiera.

WEREVERTUMORRO

Empiezo con una simple visita a YouTube. Al usar el buscador, uno debería estar consciente de que en las sugerencias de resultados más populares, no es sorpresa que al escribir la letra “w” lo primero que aparece es el nombre del sujeto en cuestión. En intereses de este artículo, actúe como un total y completo primerizo, y vi prudente seleccionar el primer video que apareciera entre los resultados. El video titulado “Las Bodas”.Reportaje_Vloggers_1

Evidencia de que el autor ha buscado el vlog con sus propias manos. El cursor no aparece, pero el cuadro amarillo y el nombre de usuario en la esquina superior derecha deberían ser prueba suficiente.

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Esos bastardos de YouTube te someten a la tortura entre elegir si ver un video con publicidad o un Vlog. Ni siquiera Jeffrey Dahmer pensaría en hacerle esto a sus víctimas.

Para aquellos que no han visto Vlogs, normalmente sus creadores gustan postear su humor observacional por medio de “bitácoras” de video donde realizan una exposición o disertación alrededor de un respectivo tema. Nuestro buen amigo, Werevertumorro, ha elegido para esta ocasión hablar sobre las bodas. ¿De Caná? ¿De Plata? Preguntar esto sería sobreestimar la habilidad analítica del hombre.

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A sólo un nanosegundo de empezar y ya quiero que se acabe.

Más bien, se están tratando las bodas en general, todos los aspectos divertidísimos y también los políticamente incorrectos, que se notan al asistir en una boda o al casarse. Porque burlarse de la novia que se va a casar ya embarazada es muy gracioso, y no tenemos que preocuparnos por las consecuencias emocionales que resultarán para la vida de la chica, su matrimonio y sus hijos.

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La grata imagen de Werever haciendo un lap-dance a su grupo de amigos con pelucas de mujer. De nada.

Entre los chistes, obvios, predecibles, estúpidos y en estado de coma que el expositor arroja a su público, se encuentra la inevitable observación de lo que ocurre cuando se baila “Payaso de Rodeo” en las bodas. Sí, con todo y los imbéciles que no saben bailar la coreografía (léase: todos) y se tropiezan con los que sí saben. Ese tipo de comentarios que cualquier hijo del vecino hace al hablar sobre fiestas en la oficina entre amigos. Y aquí es donde todo indicio de validez en la opinión de este vlogger se va por la ventana.

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El inevitable y totalmente “original” sketch de Payaso de Rodeo. Con todo y las referencias a chocar con tu compañero.

Se complementan las observaciones y ocurrencias con mini-sketches, donde Werever nos muestra que no es un solitario residente del sótano de su mamá, sino que tiene amigos. Muchos amigos. Bueno, no, en realidad sólo son cuatro, pero usando los trucos de edición del gran Roger Corman, hace parecer como que son miles…  Nah, en realidad se ve como que sólo son cuatro personas.

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Sorprendentemente, el muchacho con la camisa de un chile en obvia parodia a Apple es un mejor actor que el vlogger titular. Y eso es decir mucho.

Hablando de edición, un término que Werever sólo ha de conocer porque aparecía en la caja de Final Cut que le compraron sus padres, basta con decir que el sujeto incluye los bloopers como parte del video. No se toma la molestia de hacer un video por separado con las veinte tomas que salieron mal editadas con la música de Cantina Band, algo igual de molesto, pero que por lo menos muestra un poco de profesionalismo. Los bloopers aparecen en medio del video, uno de ellos con un muy astuto “continuamos” que intenta distraer a sus fieles seguidores de que, en verdad, esa toma en la que terminan riéndose fue la mejor de toda la grabación.

Al principio y al final del video, el vlogger llama a sus espectadores “cachorros” (que bien podría considerarse un insulto, claro está, por lo menos no usa la palabra “borregos”) y dice, no pide, pregunta o solicita, dice que tú, como espectador, te suscribirás a su canal y pondrás “me gusta” a su video. Este tipo de dictadura fascista solía ser inaceptable, si los libros de historia no nos mienten.

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Puse no me gusta a un video de Werevertumorro. “Watch out, we got a badass over here.”

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Pueden encontrar el comentario entre las predecibles loas, comparaciones con Hola, Soy Germán, citas de las frases que se acaban de decir en el video y el ocasional troll.

No soy asiduo a parafrasear citas humorísticas, pero una frase de Seanbaby al reseñar tres películas de Uwe Boll no pudo describir mi experiencia mejor: Ver un segundo vlog es como ensartarte un segundo perchero en la uretra. Es ciertamente posible, pero cada instinto de tu cuerpo hará todo en su haber por impedir que lo hagas.

Procedemos, entonces, a Hola, Soy Germán.

HOLA, SOY GERMÁN

Originario de un país sudamericano (no quiero tomarme la molestia de investigar exactamente cuál**, porque eso representaría escribir en Google las palabras “Hola, Soy Germán” otra vez y no quiero que mi computadora piense mal de mí), Germán parece ser la respuesta de esa región al Werever mexicano. O más bien, es la respuesta de las personas con déficit de atención que no pueden estarse quietos viendo un video sin que les lluevan mil chistes y comentarios por minuto.

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Más vergonzosa evidencia de que el autor ha buscado el vlog. Por favor, no me chantajeen.

Tal como ocurrió con el vlog pasado, elegí el primer video que apareció en los resultados de búsqueda, y para mi fortuna, resultó ser el más reciente, del viernes pasado. Sí uno ve el canal de Germán, notará que el título completo es “Hola, Soy Germán (videos todos los viernes)”. Esto significa que un número bastante elevado de fans le ha preguntado cuándo podrán ver más de sus videos, incluyendo fechas y horarios, lo suficiente como para amenazar con dessuscribirse de su canal si no responde a sus súplicas. O, puede ser sencillamente algo ridículamente inútil.

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“Hola, soy Germán, y el tema de esta semana es…” En mis tiempos, decíamos “Pues a mí me tocó exponer sobre…”

El tema que salió a discusión en el episodio de ese viernes fueron las indirectas. Un serio problema en la sociedad actual, que se presta a debates muy crudos y polémicos. Este tipo de situaciones han desbaratado hogares, arruinado países y destruido ecosistemas. Es realmente grato que Germán finalmente saque a consciencia esta situación a las masas.

El vlogger emplea un tipo de humor rápido, bombardeándote de cortes editoriales, chistes y voces graciosas como si no hubiera un mañana, esperando que con lo veloz de su material pueda uno ignorar el hecho de que sus comentarios no sólo son poco originales, sino que su opinión es exactamente la misma que tiene la señora que despacha la tienda o el muchacho que ves andando en bicicleta afuera de la calle de tu casa (¿suena familiar?).

Germán cree estar encima de todos sus críticos al hacer un pequeño chiste rompiendo la cuarta pared. Cerca del segundo 0:38, se puede escuchar una misteriosa voz diciendo “¿No te aburres de decir tantísima imbecilidad junta?”. ¡Ja! Germán lo piensa en todo. Eso le enseñará a esos críticos a no burlarse de un vlogger.

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El titular Germán, en una screenshot sospechosamente similar a todas las demás en las que aparece.

Está de más decir que el hombre está lejos de ser un titán de la comedia, pero eso no significa que no lo vamos a decir: El hombre está lejos de ser un titán de la comedia.  ¿Y cómo debatir esto? Sus “ácidas” observaciones sobre la vida diaria, incluyendo lo que dicen las mujeres y lo que realmente quieren decir (que es la definición exacta sobre lo que es una indirecta, ¡genio!), fueron graciosas cuando lo leímos por primera vez en 9GAG, o si eres lo suficientemente mayor, en ese mail cadena que te envió tu tía cuando recién abriste tu cuenta de Hotmail. Si Germán usara esos poderes de investigación que tiene para una buena causa… habría fracasado en encontrar la cura del cáncer.

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Un brillante sketch, comparable con los de Saturday Night Live cada vez que una buena generación de comediantes se sale del elenco para hacer películas.

Lo que tiene por encima de Werever (que extrañamente no suena como un cumplido) es que este muchacho sabe usar After Effects, aunque de manera genérica, y, en general, es un mejor actor, sin necesidad de amigos más talentosos que él para ayudarle en sus sketches. ¿Un multidisciplinario actor/guionista? ¡Denle a este hombre una película! O mejor una telenovela… o más bien un infomercial de limpiadores de tela. Esto también podría significar, desafortunadamente, que Germán no tiene amigos.

 Al final del video, Germán nos pide a nosotros, el público, que elijamos el próximo tema a tratar. Nos facilita la decisión al ponernos dos opciones: Las Mascotas o Los Vecinos. Ambos se prestan a proyectos de investigación analíticos, tesis y conferencias magistrales, sin duda alguna universidad de prestigio financiaría un proyecto así, pero el autor tiene la sensación de que la dirección a la que intenta llegar este vlog es un tanto turbia y sin sentido.

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Por lo menos Werever tenía la iniciativa de elegir el tema por sí mismo.

  Reportaje_Vloggers_14

Nótese que dos comentarios se publicaron en SEGUNDOS. Tanta popularidad debería ser usada para una mejor causa.

Habiendo reflexionado sobre la importancia, veracidad, pertinencia y valor informativo que estos dos vlogs han aportado a la sociedad latinoamericana, mi instinto principal fue el perder la fe en la raza humana y esperar que los viajes interestelares y la colonización en otros planetas sea una realidad para poder escapar de esta buena Tierra plagada de seres humanos que celebran la mediocridad y lo insulso.

Sin embargo, al releer y revisar este artículo, me di cuenta de algo. Estos vloggers se ganan la vida haciendo observaciones de temas sin trascendencia, usando referencias y chistes gastados, humor que ellos mismos consideran bueno, original y genuino y un sentido de auto-indulgencia que les hace creer que el resto del mundo está de acuerdo con sus opiniones.

Exactamente como este artículo.

Ante esta revelación, corrí al baño más cercano.

Al verme en el espejo, pude notar que mis facciones habían cambiado. Sentí la necesidad de hacerme cambiar de posición pero en el mismo ángulo de cámara con un corte rápido. Por un momento, quise hablar sobre las diferencias entre ropa interior de mujer y de hombre. Y, se me revolvió el estómago al sentir un instinto de pedir a mis suscriptores que pusieran “like” a mi video y me siguieran en Facebook.

El monstruo en esta historia de terror no era Werevertumorro u Hola, Soy Germán. El monstruo soy yo… (Pongan otra vez la música de terror).

NOTAS:

* El autor sabe que la película de M. Night Shyamalan es “El Último Maestro del Aire”

** Chile.

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  • Jaan
    No me gustan los vloggers ya que la mayoría solo intenta hacer reír diciendo puras tonterías que a nadie le importan y cuando son mujeres es peor, llegan a tener miles de fans que ven sus videos solo porque son bonitas.

    Los únicos que veo (y muy casualmente) son Marginal Media, al Makalakesh (un perverso pero a veces toca temas interesantes) y algunos críticos relacionados al “critico de la nostalgia”. Casi todos los demás son una completa pérdida de tiempo, incluso me parece sofocante ver ese tipo de videos.

  • No sigo a ningun vlogger latino pero he seguido lo que hace Dodger, aunque lo admito, la veo mas porque me parece atractiva que porque me interese su material, su area de noticias de videojuegos claro que tiene utilidad pero su vlog tal cual, Dexterity Bonus, no se trata mas que de ella contando como fue su dia, aun asi la sigo viendo…
  • No sigo vloggers latinos y en general como vlogger en si solo sigo a Dodger, pero mas porque me es atractiva que porque me interese su material, su canal de noticias de videojuegos si tiene practicidad pero su canal vlog, Dexterity Bonus, solo lo sigo por verla.

    A los reviewers no los consideraria vloggers pues ellos le meten mas coco y edicion que un vloggero comun ya que hacen edicion de clips, guion y efectos especiales, es un mundo diferente.

  • Ryko
    Salvando solo dos o tres casi no sigo Vloggers, en lo personal me aburren, porque la mayoria de ellos son imitaciones de Conan O Brien o Adal Ramones (presentador mexicano). Prefiero un buen loquendo antes que a un Vlogger
  • el carlos
    Dia del calentamiento previo
  • Lolcat962
    estoy de acuerdo en todo relacionado a estos vloggers pero debo decir que de cierta forma habla de una forma muy agresiva sobre los vloggers los encasilla junto con los otros vloggers y la verdad es que yo me he pasado de ves en cuando por un video-blogger o un vlogg tradicional por mera casualidad impulsado por el aburrimiento y la verdad es que hay vlogger que tocan temas bastante interesantes claro que por cada uno de estos hay muchos k seria mejor k no fueran vloggers y si usan su popularidad para crear tendencias pero no hay razon para encasillar a los vloggers de esta forma ya que seria lo mismo k ser xenofobo, odiar solo por el simple echo k vlogea si no te das cuenta es justo lo que tu haces das tu opinion sierto es que la de otros vloggers es bastante endeble y carente de algun tipo de reflexion sobre lo que dijeron, pero eres parecido solo que con menos popularidad, un mensaje mejor pensado con un punto muy balido, pero apuntas a lo mismo odiar vloggers por ser vloggers es algo un poco contradictorio en tu posicion, y lo de “los países latinoamericanos son un chiste. El concepto de un vlogger latino es como Woody Allen dirigiendo El Señor de los Anillos” lo creas o no hay buenos bloggers de parte de latino america como dross al menos antes ya que hablaba de temas como corrupcion, politica, economia, conflictos belicos y mas. creo que solo has tenido una mala experiencia con bloggers creeme me ha pasado pero con otras cosas como comediantes que deca que uno tenia un humor mas intelectual que otro, que el otro su humor era simple, tonto y esas cosas pero aprendi

    la verdad estoy de acuerdo con todo lo demas y es bueno por lo menos que hay gente que sepa explicar bien las cosas aunque esten algo equibocadas segun mi opinion